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LEGISLACIÓN Y RELACIONES INDUSTRIALES
Facultad de Ingeniería
Prof. Dr. Jorge Rosenbaum
Curso 2009
Material de Lectura para Tema 21 (1ª. Parte)
EL SISTEMA URUGUAYO DE NEGOCIACIÓN COLECTIVA
Jorge Rosenbaum Rimolo
(Publicado en Rev. Derecho Laboral Nº 234, ab jun 2009)
1. Marco normativo y su contexto
El sistema uruguayo de relaciones colectivas se desenvolvió fundamentalmente
en base a la accn aunoma de las organizaciones profesionales, de
trabajadores y de empleadores. En nuestro medio, existe coincidencia (sea para
aprobar o para criticar su conveniencia) en cuanto a que una impronta tipificante
del sistema uruguayo ha sido la extendida ausencia de reglamentación jurídico
formal de las relaciones colectivas de trabajo en su ordenamiento positivo,
fundamentalmente de fuente legal.
Es por eso que nuestro país carece de una regulación sistemática y orgánica en
materia de negociación colectiva; al igual que ocurre con otros fenómenos
propios del derecho colectivo del trabajo (como los sindicatos y la huelga), el
Estado se ha abstenido históricamente de dictar normas reguladoras de estos
temas, imperando de hecho un alto grado de autonomía en la dimica
interrelación de los actores sociales.
El derecho a la negociacn colectiva, a diferencia de lo que acontece en otros
ordenamientos comparados, ni siquiera es objeto de una referencia explícita en
los textos constitucionales. Siendo cierto que tempranamente nuestra carta
recogió los principales derechos sociales (en su reforma de 1934) y que en esa
época no se habían desarrollado aún los fundamentos teóricos del convenio
colectivo, bien pudo ocurrir que con ulterioridad se incorporaran normas
reguladoras de la negociación colectiva. Sin embargo, la realidad demuestra lo
contrario, subsistiendo aquella parvedad originaria.
Ello ha llevado a que se atribuya el reconocimiento jurídico del derecho de
trabajadores y empleadores a negociar colectivamente, a una manifestación
connatural e inmanente dels amplio derecho de sindicalización que tutela el
artículo 57 de la Constitución, entendiéndose que la negociación constituye un
componente imprescindible de la existencia de sindicatos y de la acción gremial
de huelga, en particular, y del sistema de relaciones colectivas del trabajo, en
general. Al respecto, cobran especial relevancia las elaboraciones ensayadas a
nivel doctrinario, refirmando el carácter tridimensional que asume el derecho
colectivo del trabajo, una de cuyas aristas está representada, precisamente, por
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el convenio colectivo (o, mejro aún, de la negociación colectiva a nuestro
manera de entender-).
La principal fuente normativa del instituto ha estado constituida, desde décadas
atrás, por los instrumentos internacionales de la O.I.T. ratificados por el país; en
especial, los Convenios No. 87 (sobre la libertad sindical y la protección del
derecho de sindicación) y No. 98 (sobre el derecho de sindicación y de
negociacn colectiva), convertidos en normas internas por la Ley. No. 12.030 de
27 de noviembre de 1953.
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Con posterioridad, han sido incorporados a nuestra legislación otros Convenios
Internacionales que regulan distintos aspectos concernientes a la negociacn
colectiva, entre los cuales el No. 151 (sobre la protección del derecho de
sindicacn y los procedimientos para determinar las condiciones de empleo en la
administración pública) y 154 (sobre el fomento de la negociación colectiva).
Puede afirmarse, asimismo, que es limitada la contribución de nuestra
jurisprudencia en la conformación de una principiología apta para construir una
teoría general sobre la negociación colectiva, debido a que la competencia judicial
alcanza, en principio, sólo a los conflictos de carácter individual
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, excluyéndosele
a los tribunales atribuciones en materia colectiva (con salvedades que han ido
surgiendo en forma s contemporánea al producirse una suerte de dilución de
las fronteras jurisdiccionales que tan claramente marcaron un proceso de más de
cuatro décadas. Ha sido a partir del año 2005, con la sanción de leyes que, como
la de proteccn de la libertad y los fueros sindicales (N º 17.940), procura no sólo
el amparo individual, sino tambn tutelar de intereses colectivos del sindicato y
por ello asigna a la justicia del trabajo competencias que exceden el mero
“conflicto individual”. En consecuencia, existen en términos representativos-
pocos fallos en los que, a a de ejemplo, se discute sobre la interpretación, la
vigencia, la aplicación o los alcances y efectos de un convenio colectivo para la
dilucidación una controversia individual de derecho.
En este marco, es posible comprender la relevancia que asumen, por un lado,
las conceptualizaciones de la doctrina juslaboralista, y por el otro, la realidad
empírica consolidada a tras de prácticas, más o menos estandarizadas, que
desenvuelven los actores sociales y operadores jurídicos del sistema de
relaciones laborales uruguayo.
Como consecuencia de estos particularismos, muchas veces resulta difícil
entender y decodificar el modelo nacional de negociacn colectiva.
2. Modelos de la negociación colectiva
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Tratándose un punto de debate en nuestra doctrina lo que concierne al carácter de tales normas en el
ámbito del derecho interno, ver Héctor-Hugo BARBAGELATA, “Sobre algunos problemas que plantea
la ratificación de los convenios internacionales”, en Rev. Derecho Laboral, tomo X, pág. 15 y Derecho
del Trabajo, FCU, Montevideo, 1ª. Edición, 1978 y los fundamentos contrapuestos de Américo PLÁ
RODRÍGUEZ, en Curso de Derecho Laboral, Acali, Montevideo, 1ª. Edición, 1976.
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Art. 106 de la ley 12.808.
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En nuestro país, la negociacn colectiva no es tributaria, a priori, de un modelo
único; por el contrario, podemos señalar descriptivamente que se ha instaurado
una negociación "a doble pista", que transcurre en ámbitos y con estructuras
diferenciadas.
2.1. Desde sus orígenes, se desarrolun prototipo de "negociación colectiva
pura", es decir con predominancia de ciertos caracteres del modelo
“internacional preconizado por los Convenios de la O.I.T., en particular el 98:
negociacn voluntaria, bilateral, aunoma y no institucionalizada, en la que
intervienen, generalmente, un sindicato de empresa, o una federación sindical de
un sector de actividad o de rama, oficio o profesión, y un empleador o una
mara o asociación empresarial, sin intervención del Estado.
El producto de estas modalidades de trato directo entre las propias pa